El día siete fue el primer día de estos diez meses, y era día de aeropuertos...
El primero, Santiago.
Mis padres, hermano y abuela me acompañaron para despedirse de mí, y no fue nada traumático. Yo soy de las que lloran con todo, absolutamente todo, pero esta vez no, no me salían las lágrimas. Obviamente sabía que iba a echar a todos de menos; a mi familia, amigos y España en general, pero a pesar de todo esto, estaba más feliz y emocionada que otra cosa... Ya me tocará llorar cuando me de cuente de todo.
Después, Madrid.
Tuvimos una hora para comer, y he de decir, que ya nadie lloraba... Lo único que se oía en el aeropuerto era "Nueva York nos espera".
Por último, vuelo Madrid-Nueva York.
Tuve mucha suerte con mi sitio en el avión, pues íbamos cuatro amigas sentadas juntas, así que no se me hizo para nada largo. Las nueve horas se pasaron volando entre "paseíto" por el avión, comida (muy rico todo) y música.
Después de esas nueve horas, llegamos a Nueva York. Lo primero que hicimos fue coger un bus para ir hacia al hotel. En mi bus estaba un chico de la fundación Amancio Ortega que nos fue hablando todo el viaje, pero si os digo la verdad, no sé de qué... Yo estaba muuuy cansada, y bueno, detrás de la ventana del bus, estaba Nueva York, así que digamos que la elección entre atender al chico o a la ciudad, fue fácil.
En cuanto llegamos al hotel, todos nos fuimos rapidísimo a dormir, estábamos más que cansados, y el día siguiente iba a ser muy largo. Aún así, para fotos siempre hay tiempo...

La verdad si lloras con todo, lloraste hasta con una peli de trogloditas... (te quiero)
ResponderEliminarBlanca juro que un día te mato. QUE NO LLORÉ CON ESA PELÍCULA! Si no no tendría problema en admitirlo, es Pablo que es un mentireiro (Yo más)
Eliminar