El día siguiente a visitar NY, volvió a ser un día de aeropuertos.
Cogí un vuelo a Atlanta, y de Atlanta a Killeen, Texas, donde mi familia me esperaba con una pancarta hecha por las niñas.
Mi madre se llama Carol, es joven y muy maja. En el viaje no hacía más que hacerme preguntas y hacer chistes para romper e hielo. Las niñas, Nikki y Caitie, nada más verme me dieron un abrazo, y se peleaban por llevarme las maletas. El padre, Ray, no pudo ir al aeropuerto, porque estaba trabajando.
Por la tarde, me puse a ver una peli con las niñas, primero una especie de Blancanieves americana, y luego Pocahontas. En ambas pelis las tuve tumbadas encima de mí, son muy cariñosas...
Al acabar llegó Ray, que al verme, me dio la mano e hizo un chiste que obviamente no entendí (me va a llevar un tiempo entenderle, tiene un acento impresionante).
Para cenar, comida típica de Texas: Barbacoa! Creo que la carne más rica que he probado nunca.
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